Por Swami B. V. Tripurari. Artículo original publicado el 13 de enero de 2010, disponible en swamitripurari.com
Cuando el sol inicia su viaje hacia el norte, los devas despiertan de su letargo y comienzan su jornada. Este periodo se denomina uttarāyaṇa, los seis meses que dura la órbita septentrional del Sol. Se menciona en el octavo capítulo del Bhagavad Gītā en relación con la partida del yogui de este mundo.
Después de haber hablado de la devoción pura (ananya-cetāḥ satataṃ yo māṃ smarati nityaśaḥ) y de cómo sus devotos alcanzan fácilmente (sulabhaḥ) su morada, Krishna habla a Arjuna de dos caminos tomados por las almas que han partido: uno en la luz, el otro en la oscuridad. El período de uttarāyaṇa se menciona en relación con el camino de la luz, por el cual nunca se regresa. Los seis meses de la órbita meridional del sol, la noche de los devas, se conoce como dakṣiṇāyana. Se menciona en relación con el camino de la oscuridad, por el que uno está destinado a regresar incluso después de alcanzar el cielo.
Esta sección del Śrī Gītā es tomada metafóricamente por Baladeva Vidyābhūṣaṇa. Él también la entiende como una referencia a los caminos del jñāna y el karma yoga mezclados con la devoción. Además, subraya indirectamente por contraste la naturaleza sublime del camino de la devoción pura. Después de describir el camino de la luz y el de la oscuridad, Krishna comenta que los devotos puros no necesitan preocuparse de ninguno de ellos.
Metafóricamente, los dos caminos hablan del tiempo (kāla). Śrī Krishna dice yatra kāle tv anāvṛttim āvṛttiṃ caiva yoginaḥ prayātāḥ, «Hablaré ahora de ese tiempo en el que los yoguis que parten regresan y no regresan». Krishna parece estar hablando de un tiempo en particular, sin embargo, al describir el sendero de la luz, menciona no solo el tiempo, sino los objetos: «El fuego, la luz, el día, la quincena de la luna brillante y uttarāyaṇa«(agnir jyotir ahaḥ śuklaḥ ṣaṇ-māsāḥ uttarāyaṇam). El camino de la oscuridad también se describe en términos de tiempos y objetos: «Daksinayana, el humo, la noche y la quincena oscura» (dhūmo rātriḥ tathā kṛṣṇaḥ ṣaṇ-māsāḥ dakṣiṇāyanam). Si Krishna no hubiera estado hablando del tiempo metafóricamente, los objetos como el fuego, la luz y el humo no estarían incluidos, ya que no tienen nada que ver con el tiempo.
¿Qué está describiendo Krishna? Al mencionar tiempos y objetos particulares, se está refiriendo a las deidades que los presiden, deidades que son designadas para asistir al alma en su paso (ātivāhika devas). Del mismo modo que una arboleda en la que abundan los mangos se llama arboleda de mangos, aunque también haya allí otros árboles, puesto que en la serie de deidades con las que se encuentra el alma de paso predominan las deidades del tiempo -el día, la quincena, los seis meses-, la palabra «tiempo» se utiliza para referirse a toda la serie de deidades designadas para ayudar a la jīva en su viaje.
Insistiendo en dos caminos, uno de retorno, el otro de no retorno, Krishna nos dice que como mínimo debemos tomar el camino de no retorno por la vía del cultivo del conocimiento espiritual. Deberíamos preocuparnos de esto -partir más allá del tiempo-, no de un momento concreto de paso. Más que los detalles de los caminos, Krishna subraya que hay dos de ellos: uno de retorno, el otro de no retorno. Aquellos que conocen estos dos, concluye, no están desconcertados. Da a entender en su conclusión que no están desconcertados porque toman el camino sin retorno, que es obviamente mejor, ya que los sabios siguen este consejo y el camino de la luz, como la mayoría de los devotos.
Sin embargo, no todos los devotos siguen el camino de la luz al que se refiere Krishna. Aquí llegamos al mayor valor de comprender esta sección abstracta del Gītā. En ella se contrasta la complejidad que entraña la partida para quienes siguen caminos distintos al de la devoción pura. La sublime naturaleza del śuddha-bhakti es que tiene el poder de atraer a Krishna (kṛṣṇākarṣiṇī). Para aquellos devotos nirapekṣa (inmaculados) que se han pasado la vida suspirando por Krishna, a medida que se acerca su momento de partir, Krishna mismo pierde la paciencia y no puede esperar a que lleguen a él gradualmente a través de las deidades que presiden el camino de la luz.
El Gopāla-tāpanī śruti nos informa que a aquellos que adoran al pastor de vacas Krishna mediante el gopāl mantra, Krishna se les revela directamente. Esto se confirma más adelante en el Gītā cuando Krishna le dice a Arjuna que aquellos que están apegados a él (mat-parāḥ) teṣām ahaṃ samuddhartā, «Yo personalmente los libero», na cirāt, «muy rápidamente».1 En el capítulo nueve del Gītā, Krishna le asegura a Arjuna que él personalmente lleva a sus devotos incondicionales (vahāmy aham) como un esposo lleva a su novia a través del umbral a la casa del prema-bhakti. (9.22) Badarayana Vyasa dice en sus Sutras, «viśeṣaṃ ca darśayat«, implicando que la escritura declara una diferencia con respecto a la partida del mundo de los devotos nirapeksa. La vida y la liberación de Nārada Muni relatadas en sus propias palabras en el Bhāgavata también sirven para ilustrar esta diferencia, así como también las palabras del Varāha Purāṇa afirman, «Sin obstáculos, lo llevo sentado en el hombro de Garuḍa a la morada suprema por mi dulce voluntad por un camino distinto al Arcirādi-mārga.»
Arcirādi se refiere a la vía de la luz, en la que la primera deidad es Arci, el deva de la luz, el último Brahmā Prajāpati de cuatro caras. Tras alcanzar a Brahmā, los jñānī alcanzan la liberación junto con él al final de su larguísima vida. En total hay 13 deidades en el camino de la luz, todas las cuales no se mencionan directamente en el Gītā. A medida que el jñānī sin deseos abandona su cuerpo a través de la arteria coronaria 101, se desplaza por el sendero de la luz de una deidad a otra, para no volver jamás al nacimiento y la muerte. Este camino también lo recorren algunos devotos, ya que sólo los devotos inmaculados son llevados directamente por su Señor.
Así pues, la importancia del Śrī Gītā al describir los caminos de la luz y la oscuridad es doble: Krishna nos dice que, en general, debemos tomar el camino de la luz a través del cultivo del conocimiento espiritual, no sea que con todos nuestros esfuerzos no obtengamos más que un pasaje de vuelta al mundo del nacimiento y la muerte. Además, nos dice que aquellos que son mahātmās,2 grandes almas, aunque conocen estos caminos, no necesitan preocuparse por ninguno de ellos, por complicados que sean. Su camino es simple y expedito.
Krishna concluye el octavo capítulo del Gītā con dos versos que, si bien se aplican a los trascendentalistas en general, se refieren más bien a los grandes devotos, a quienes describió anteriormente en los versos 14 y 15 como ananya-cetāḥ y mahātmanaḥ, respectivamente. En el Gītā, el término mahātmā está reservado para los devotos auténticos. Krishna utiliza este término sólo en relación con sus devotos más queridos, no con ningún otro tipo de trascendentalista. En el capítulo noveno, describe plenamente sus características en un verso y medio (9.14-15).
Bhīṣma era uno de esos devotos, pero en el Mahabharata vemos que esperó hasta el primer día del uttarāyaṇa para abandonar el mundo. ¿Por qué Bhīṣma esperó hasta el uttarāyaṇa para dejar el mundo? Podría haberse marchado en cualquier momento de acuerdo con la bendición que había recibido de su padre. Era un yogui perfecto, y más, un gran devoto. ¿Podría haberse confundido con respecto a la mención figurada del tiempo en las escrituras?
Bhīṣma no podía estar confundido. Quizás, con su ejemplo, estaba instruyendo a las personas comunes en cuanto a los momentos auspiciosos e inauspiciosos de partida. Esto es plausible porque, a pesar de que el Gītā se refiere a dos senderos y no a dos momentos de partida, no todos los devotos lo comprenden así. Además, hay momentos propicios en los que es mejor que las personas comunes abandonen este mundo, y el uttarāyaṇa es uno de ellos.
Sin duda, Bhīṣma instruía a la gente corriente en general, pero su vida fue en realidad una lección sobre cómo llevar una vida extraordinaria, una vida de devoción. Por lo tanto, lo que pudo haber enseñado acerca de temas corrientes fue meramente un subproducto de su vida de devoción. Bhīṣma nos enseñó a ser devotos incondicionales de Krishna, mahātmās, y por ello su partida del mundo durante el uttarāyaṇa nos habla en voz alta de esto, mientras que sólo susurra sobre cualquier otra cosa.
Si queremos escuchar aquello de lo que Bhīṣma nos habla en voz alta, tendremos que prestar mucha atención. Ésta es la norma del Bhāgavata dharma. El Bhāgavata (tanto el libro como el devoto mahā-bhāgavata) le habla en voz alta a nuestros corazones. Desafortunadamente, nuestros corazones están preocupados con tantos deseos, y por lo tanto, a menos que prestemos mucha atención (nityaṃ bhāgavata-sevayā) no se limpiarán del deseo material (naṣṭa-prāyeṣu abhadreṣu), y no escucharemos lo que los Bhāgavatas están diciendo en realidad.
¿Qué nos ha dicho Bhīṣma al esperar el uttarāyaṇa para dejar este mundo? ¿Existe otra forma de entender el uttarāyaṇa? En efecto, aquellos que están vivos con bhakti entenderán el paso de Bhīṣma de otra manera. Leen las escrituras con el corazón, con sentimiento, y este sentimiento les guía para sacar las conclusiones devocionales. Como tienen sentimientos espirituales, comprenden la necesidad de buscar un significado más profundo cuando los ejemplos del Mahājana parecen hablar de algo menos que devoción pura.
¿Por qué Bhīṣma esperaba el uttarāyaṇa? Esperaba a aquel que se refugió (ayana) en el vientre de Uttarā-Krishna, la Deidad de todas las deidades, cuando protegió el embrión de Mahārāja Parīkṣit. Uttarāyaṇa es otro nombre de Krishna. Es la deidad de Bhīṣma, que esperó a que Krishna se presentara ante sus ojos antes de abandonar el mundo.
Aquellos cuyos pensamientos moran sólo en Krishna, el tiempo mismo, se preocupan poco por el tiempo y el lugar, salvo para glorificar a Krishna conscientemente. Tales mahātmās, dice el Gītā, están siempre glorificando a Krishna, satataṃ kīrtayanto mām, independientemente de las consideraciones de tiempo y lugar (satataṃ). En todo momento, se dedican a difundir la fama (kīrti) de Krishna, y con ello se hacen famosos ellos mismos, ya que la verdadera gloria, la verdadera fama, consiste en hacer el bien a los demás. En palabras de Mahāprabhu, hacen para-upakāra (el bienestar supremo), y tales personas son ellas mismas adorables en este mundo, bhuvi gṛṇanti ye bhūri-dā janāḥ. Ellos se van de este mundo para nunca regresar, y no van paso a paso (krama mukti). Por medio del kīrtanam van directo, pasando por encima de las cabezas de todas las deidades y devas.